Lo que nunca iba a pasar, empieza a pasar

22

A partir de este viernes comenzará a regir el nuevo esquema de bandas cambiarias ajustadas por inflación. El primer movimiento será del 2,5 por ciento, correspondiente al índice de noviembre, y elevará el techo del tipo de cambio mayorista a 1563 pesos. El dato no es sólo técnico, también es político: desde abril de 2025 el Gobierno sostuvo que no modificaría la estrategia y que mantendría el ajuste del 1 por ciento mensual. Finalmente terminó cediendo a las presiones del FMI y de los inversores, y desde ahora el límite superior se moverá al ritmo del índice de precios.

La lógica oficial es evitar que el dólar vuelva a chocar contra el techo de la banda, algo que ocurrió repetidamente el año pasado por la falta de reservas del Banco Central. Cuando eso sucede, la autoridad monetaria se ve forzada a vender divisas justo cuando debería acumularlas. Con la nueva calibración, el Gobierno busca ganar previsibilidad, ordenar expectativas y disminuir el riesgo de tensiones bruscas en el mercado cambiario. Sin embargo, entre los inversores muchos consideran que el tipo de cambio seguriá estando apreciado y que el ritmo de la salida de divisas es inviable a mediano plazo.

En la city, distintos consultores dicen que se valora que la banda deje de atrasarse en términos reales, aunque se aclara que el cambio no corrige lo perdido durante 2025: deja de deteriorarse, pero no recupera poder real.

Desafíos 2026

Ese último punto resulta clave para entender los desafíos de 2026. Economistas del mercado plantean que el principal problema sigue siendo la escasa acumulación de reservas propias del Banco Central, a la que definen como “el talón de Aquiles” del programa económico. Según se plantea, la desaceleración inflacionaria convivió con una situación cambiaria frágil, sostenida con adelantos extraordinarios del FMI y asistencia del Tesoro de Estados Unidos, en lugar de construirse sobre dólares genuinos.

Uno de los puntos que recordaron es que el BCRA opera con “reservas prestadas”, sin un colchón propio que ofrezca margen frente a cambios de humor del mercado. Por este motivo, se muestran escépticos respecto de la meta oficial de comprar entre 10.000 y 17.000 millones de dólares en 2026. El planteo es que sin ingreso relevante de capitales o una repatriación masiva de ahorros, conseguir incluso la mitad ya sería un logro.

El otro gran desafío que se marca para este 2026 pasa por sostener la desinflación sin profundizar la recesión. La inflación se mantuvo cerca del 2 por ciento mensual hacia el cierre de 2025, pero enfrenta nuevas presiones con los aumentos en tarifas y combustibles previstos para los próximos meses. Al mismo tiempo, la actividad económica llega a 2026 con fuerte heterogeneidad: energía, agro y minería tuvieron un desempeño favorable, mientras construcción, industria y comercio siguen condicionados por caída del salario real, costos altos y competencia importada.

De esta manera, los consultores observan que el Gobierno deberá intentar equilibrar consolidación fiscal, estabilidad cambiaria y recomposición de ingresos. Un ajuste más duro puede ayudar a contener la inflación, pero a costa de actividad y empleo; una flexibilización prematura podría reinstalar tensiones sobre los precios y el dólar, sobre todo sin resolver el problema central de las reservas.

El financiamiento también será un tercer desafío central. Aunque Luis Caputo insiste en que no recurrirá a mayor endeudamiento en Wall Street, los inversores lo leen más como una definición política que como un compromiso irreversible. Con alta dependencia del FMI y del Tesoro estadounidense, y con un mercado local limitado, la renegociación de vencimientos seguirá siendo un eje clave para generar o para despejar incertidumbres en la city porteña.

Fondos del blanqueo

A este cuadro se suma un factor adicional. Desde el primero de enero quedaron liberados más de 20.000 millones de dólares del blanqueo de capitales de 2024, que hasta ahora permanecían inmovilizados. Será un tema de debate cuánto de este monto quedará en el sistema finaciero local. En simultáneo, durante el año también se abrirá la posibilidad para que empresas giren utilidades, otro elemento a monitorear.

El gobierno comienza la primera semana del año con el debut de las nuevas bandas cambiarias, mientras sigue la fragilidad del Banco Central y la liberación de fondos del blanqueo. Esto adelanta que los primeros meses de 2026 serán un nuevo test del mercado para el equipo económico.