Alal admite que no tiene fondos para indemnizar y pide más tiempo

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En medio del conflicto generado tras el cierre de la planta textil en Goya, para las 11 de hoy está prevista una nueva reunión en el marco del proceso de conciliación entre la empresa Emilio Alal, los trabajadores despedidos y los delegados sindicales del sector. Sin embargo, la instancia se desarrolla en un escenario de fuerte incertidumbre luego de que la firma admitiera ante la Secretaría de Trabajo de la Provincia que no cuenta con los fondos necesarios para afrontar el pago de las indemnizaciones.
La empresa se comunicó con la cartera laboral provincial y reconoció que deberá “salir a buscar el dinero” para poder cumplir con los pagos establecidos por ley a los trabajadores que perdieron su empleo tras el cierre de la fábrica el 26 de enero pasado. La situación generó un profundo malestar entre los operarios despedidos, quienes cuestionaron la falta de previsión empresarial.
Los trabajadores fueron contundentes al rechazar los argumentos de la firma. Consideran que la empresa tuvo tiempo suficiente para prever el escenario económico y que ahora intenta dilatar los pagos. Desde el sector sindical sostienen que la prioridad es garantizar el cobro total de las indemnizaciones.
El conflicto involucra a unos 240 trabajadores despedidos en Goya, cuyas familias atraviesan una situación económica crítica mientras esperan definiciones concretas. En ese contexto, los ex empleados reclaman una intervención activa de la Secretaría de Trabajo para garantizar el cumplimiento de los derechos laborales.
La audiencia prevista para hoy se presenta como una instancia clave dentro del proceso de conciliación. Se espera que la empresa acerque una propuesta formal sobre indemnizaciones y otros puntos pendientes, aunque el reconocimiento de la falta de fondos genera dudas sobre la viabilidad de un acuerdo inmediato.
UN PROBLEMA SOCIAL
El conflicto ya trascendió el plano estrictamente laboral y se transformó en una problemática social que impacta en toda la comunidad goyana. Comercios, servicios y actividades vinculadas indirectamente a la industria textil también sienten las consecuencias del cierre.
En los últimos días se registraron manifestaciones y protestas de trabajadores despedidos, incluyendo cortes de ruta en los accesos a la ciudad. Los operarios buscan visibilizar la situación y presionar para obtener respuestas concretas.
El cierre de la planta se produjo el 26 de enero y tomó por sorpresa tanto a los trabajadores como a distintos sectores de la comunidad. La fábrica tenía décadas de actividad en la ciudad y representaba una fuente laboral clave para la economía local.
Fuentes vinculadas al conflicto señalaron que la empresa enfrenta deudas con entidades financieras privadas y problemas comerciales derivados del rechazo de una producción destinada al mercado internacional. Según trascendió, un envío destinado a Perú habría sido rechazado por no cumplir estándares de calidad.
La empresa también cerró en simultáneo su planta en Villa Ángela, Chaco, lo que refuerza la complejidad del escenario productivo que atraviesa la firma. Sin embargo, los trabajadores sostienen que la situación empresarial no debe trasladarse al cumplimiento de las obligaciones laborales.
Mientras tanto, las familias afectadas enfrentan una situación cada vez más delicada. La falta de ingresos genera preocupación por el inicio del ciclo escolar, el pago de servicios básicos y la cobertura de necesidades esenciales.
Los delegados sindicales también solicitaron instancias de diálogo con autoridades para buscar alternativas que permitan destrabar el conflicto. El reclamo principal continúa siendo el pago total de las indemnizaciones.
En el plano institucional, la Secretaría de Trabajo mantiene abierto el canal de conciliación con el objetivo de alcanzar un acuerdo entre las partes. Sin embargo, el reconocimiento de la falta de recursos por parte de la empresa complejiza el proceso.
El resultado de la audiencia de hoy podría marcar el rumbo del conflicto en las próximas semanas. Mientras tanto, escala la tensión social y los trabajadores continúan organizando medidas de visibilización.