Identifican en La Perla los restos de dos militantes secuestrados en 1977

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El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos y dio a conocer los nombres de dos víctimas del terrorismo de Estado hallados en el predio del excentro clandestino de detención La Perla, en Córdoba. Ambos militantes, secuestrados en 1977, se suman a Mario Nívoli, identificado este jueves por el EAAF.

Los nuevos identificados son Ramiro Bustillo Rubio y Oscar Omar Reyes, secuestrados el 18 de octubre de 1977 que permanecieron cautivos en el circuito represivo que incluía ese centro y el Departamento de Informaciones de la Policía de Córdoba (D2). Entre 2 mil y 2500 personas pasaron por allí durante el terrorismo de Estado.

Dos vidas, dos familias que esperaron

Ramiro Bustillo Rubio tenía 27 años. Había nacido en San Rafael, Mendoza, y estudiaba ingeniería en la Universidad Nacional de Córdoba. Como muchos jóvenes de su generación, estudiaba y trabajaba al mismo tiempo. Era dibujante técnico en la automotriz Fiat. Militaba en el Partido Comunista y tenía una familia que lo esperaba.

Oscar Omar Reyes tenía 45 años, era ingeniero mecánico, obrero en la misma empresa y padre de cinco hijos. Había nacido en Banfield, provincia de Buenos Aires. El día que lo secuestraron iba camino a una reunión política. Desde entonces, su familia no dejó de buscarlo.

La verdad que llega décadas después

Los dos pasaron por el D2 y luego por La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que funcionaron durante la dictadura. Sus restos fueron encontrados en el sector conocido como Loma del Torito y pudieron ser identificados gracias al trabajo científico del EAAF.

Este jueves, se anunció que entre los restos encontrados en La Perla estaban los de Mario Nívoli, que tenía 28 años cuando fue secuestrado el 14 de febrero de 1977 por las fuerzas del Tercer Cuerpo del Ejército que comandaba Luciano Benjamín Menéndez. Oriundo de la localidad cordobesa de Ucacha, estudió Ingeniería Química en la Universidad Nacional del Litoral y militó en la Juventud Universitaria Peronista.

El joven fue detenido ilegalmente frente a su familia por un grupo de tareas. Tras el secuestro fue trasladado al centro clandestino de detención, tortura y exterminio de La Perla, que operaba bajo la órbita del militar Luciano Benjamín Menéndez.

Por su secuestro fueron juzgados Menéndez y otros represores en la megacausa La Perla-La Ribera-D2. En 2016, el Tribunal Oral Federal N°1 de Córdoba condenó a 38 represores a prisión perpetua e inhabilitación absoluta y perpetua. Hubo cinco absoluciones.

La causa se centró en 711 casos ocurridos en La Perla y Campo Rivera. Uno de los condenados fue Menéndez, en una de las trece sentencias a prisión perpetua que recibió antes de morir en 2018.

La palabra de la hija

María Soledad Nívoli, la hija del militante, manifestó en declaraciones radiales que la identificación de los restos “es una sensación enorme de justicia”. Y consideró que “ya no soy hija de un desaparecido”.

Se enteró de la noticia cuando iba con su marido a buscar al hijo de ambos. “Lo primero que sentí fue un llanto explosivo. Estaba saliendo de la escuela de mi hijo Emiliano, que tiene ocho años, cuando me llamó el abogado Ramiro Fresneda. Nunca pensé que esa llamada iba a ser por esto”.

Señaló que “lo primero que sentí fue alivio y paz”. Apuntó que “mi papá dejó de ser desaparecido. Ahora soy huérfana de padre. Mi papá está muerto”.

Por Cadena 3 mandó un mensaje: “Decirles a quienes secuestraron y mataron a mi papá que ya no pueden seguir cometiendo ese crimen. Lo siguieron cometiendo durante todos estos años al mantenerlo desaparecido”.