Tras un encuentro en la Casa de la Provincia de Salta, los mandatarios del norte se mostraron dispuestos a acompañar la reforma laboral libertaria, pero condicionaron tímidamente su apoyo a eventuales compensaciones. Lo que comenzó como una reunión para forzar la baja del artículo 191, que recorta fondos coparticipables, terminó con una visita presuntamente sorpresiva del ministro del Interior, Diego Santilli, y una foto en la que se lo ve sonriente junto a los gobernadores de Tucumán, Salta y Catamarca. Los mandatarios coincidieron en “la necesidad de una reforma”, aunque advirtieron que debe contemplar “la realidad fiscal de las provincias”. Santilli trasladó los reclamos a la Casa Rosada, donde el ala dura del Gobierno, comandada por Luis Caputo, se resiste a dar de baja el artículo que impactará de lleno en las arcas provinciales y pretende supeditar cualquier compensación al acompañamiento de la ley. Un cheque en blanco que los gobernadores empiezan a dudar en firmar. Frente a la intransigencia del oficialismo, los mandatarios buscarán reunirse la próxima semana en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para coordinar una estrategia común.
Faltan 13 días para que la reforma laboral se trate en el Senado. Confiado, el Gobierno quiere que la sesión sea el mismo 11 de febrero. Atento a evitar sorpresas de último momento, el ministro del Interior, Diego Santilli, se acercó ayer al mediodía a la reunión que los gobernadores dialoguistas Gustavo Sáenz, Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil mantuvieron en la Casa de la Provincia de Salta. Durante el encuentro no hubo planteos sobre el núcleo central de la ley -que afectará a millones de trabajadores- sino sobre su impacto en las arcas provinciales. El curso de las negociaciones confirma el nivel de desconexión que existe entre la agenda de los trabajadores y los intereses de los mandatarios. “Entendemos que es una ley necesaria, pero nunca afectando los intereses de nuestra provincia”, dijo el salteño al finalizar el encuentro. Por su parte, Osvaldo Jaldo compartió un posteo en el que alertó que “la caída en la recaudación, producto de la baja del consumo, sumada a una eventual reducción de alícuotas, impactaría negativamente en los ingresos provinciales y profundizaría las dificultades económicas y financieras que ya enfrentamos”.
Santilli les hizo saber que las compensaciones podrían llegar después del acompañamiento parlamentario a la reforma laboral. Un sistema de premios y castigos de dudosa ejecución. Sin garantías por parte del Gobierno, los dialoguistas comenzaron a intercambiar mensajes con otros mandatarios para impulsar un encuentro en el CFI. Si bien al cierre de esta edición todavía no había una fecha confirmada, la reunión podría concretarse la próxima semana con la participación de otros gobernadores. El último antecedente de este tipo fue cuando los mandatarios avanzaron en el Congreso con la búsqueda de la transferencia directa de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y de una parte del Impuesto a los Combustibles Líquidos. La lectura que empieza a imponerse es que la negociación “uno a uno” de los gobernadores con Balcarce 50 -incluso entre los más alineados- podría dejarlos sin nada. “Empiezan a entender la necesidad de tener una postura común para ganar fuerza”, explicó una fuente al tanto de las conversaciones entre los mandatarios.
Los gobernadores compartieron una agenda de trabajo que comenzó temprano en la mañana. Hasta la Casa de Salta también llegaron algunos diputados y senadores que podrían acercarse a un armado político que quedó inconcluso tras conocerse la definición de los bloques parlamentarios en el Congreso. Tanto Sáenz como Jalil y Jaldo coquetean desde hace tiempo con la idea de conformar el bloque federal más numeroso en la Cámara baja. Si bien las conversaciones existen, los encuentros no terminan de plasmar cohesión. Ni el misionero Hugo Passalacqua ni el neuquino Rolando Figueroa participaron de la reunión, a pesar de haber manifestado la intención de hacerlo.
Convertido en un catalizador de reclamos pero sin poder de fuego real, Santilli calificó el encuentro como positivo y afirmó: “Queremos que Argentina tenga formalización laboral y hablamos sobre las cuentas fiscales de cada una de las provincias, entendiendo que los argentinos queremos que haya una baja de impuestos”. Luego se trasladó a la Casa Rosada, donde volvía a reunirse la mesa política.
Las posiciones
Allí conviven dos posiciones. La más intransigente la encabeza Luis “Toto” Caputo, que se rehúsa a hacer concesiones a los gobernadores y, mucho menos, a retirar el artículo que modifica la recaudación del Impuesto a las Ganancias. “No se va a tocar”, insistieron en Balcarce 50 una vez concluido el encuentro, en el que además se abordó la presión para que el Gobierno declare cuanto antes la emergencia ígnea. El oficialismo analizó el costo político de seguir dilatando una respuesta en medio de la crisis y los bailes del presidente y optó por evitar que el rédito se lo lleve el PRO, teniendo en cuenta que la iniciativa con mayores adhesiones que circula en el Senado es la impulsada por la chubutense Elizabeth Terenzi alineada a Ignacio Torres.
Si el Gobierno decide mantener el texto tal como está dictaminado, podría correr el riesgo de perder artículos en la votación en particular. El oficialismo se muestra confiado. Bullrich transmite a la mesa política que tendrá unos 44 apoyos, si no más. Esos 44 votos implican a todos los senadores, a excepción del interbloque Justicialista que conduce José Mayans, donde conviven tensiones no resueltas que podrían derivar en nuevas fugas en las próximas horas. “Ya no somos 28”, dijo un legislador de ese espacio a este diario y encendió las luces de alarma. El peronismo no contaba con fisuras a días del tratamiento de la reforma más regresiva que impulsa el gobierno de Javier Milei.
Este viernes Santilli continuará su gira federal en la provincia de Corrientes, donde visitará al recientemente asumido gobernador Juan Pablo Valdés. La agenda del ministro también incluye una reunión con el misionero Hugo Passalacqua, que controla otros dos votos clave en el Senado. El gobernador iba a participar del encuentro con los mandatarios del norte, pero a último momento desistió. En tiempos de negociaciiones abiertas, cada cual atiende su juego.









