La tensión entre la Argentina y Brasil va en aumento después de los insultos que Javier Milei propinó en San Pablo a su par Lula da Silva y al poder judicial de ese país. El canciller de Brasil, Mauro Vieira, se reunió este lunes con el embajador de Brasil en Buenos Aires, Julio Bitelli -que fue llamado a consulta-, y el domingo había hecho lo propio con el embajador de la Argentina Daniel Raimondi. El objetivo: expresarles su enojo y repudio. Ayer, periodistas brasileños le alcanzaron a preguntar a Lula por los dichos del argentino: “¿Quién es ese tipo?“, respondió con ironía.
En Brasil entienden que los dichos de Milei y el apoyo del presidente argentino al candidato presidencial Flavio Bolsonaro no son ingenuos, ni están aislados del alineamiento que el gobierno de nuestro país tiene con Estados Unidos. Tampoco los ven alejados del deseo que tiene la gestión de Donald Trump de expulsar a China de la región, para poder quedarse con los recursos naturales de los países que ellos consideran su “patio trasero”.
Tras el viaje del mandatario argentino al país limítrofe para hacer campaña por el hijo de Jair Bolsonaro que terminó por desatar el conflicto diplomático con el principal socio comercial de la Argentina, desde el círculo íntimo de Milei opinaron en diálogo con Página/12 que “sería muy raro que Milei pida algún tipo de disculpa. Lo que dijo es genuino porque tiene una gran amistad con la familia Bolsonaro y, además, está enojado porque no lo dejaron ver a su amigo en prisión”.
Tras el encuentro de Vieira con Raimondi, desde Itamaraty transmitieron que “no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado tales agresiones y ofensas contra el Jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileño”. Y añadieron que “es especialmente lamentable que ese episodio infamante involucre al presidente de un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación y que tiene, en Brasil, su principal socio comercial”. Por otra parte, subrayaron que la reunión con Raimondi fue para transmitirle “la repulsa” del Gobierno brasileño a “los improperios emitidos por Milei”.
Según lo que supo este diario, tras la reunión con Vieira Raimondi habría dicho a sus colaboradores que el Canciller estaba “muy enojado”, y dejó trascender que uno de los pedidos del gobierno de Brasil habría sido que el gobierno argentino desplace de su cargo al cónsul en San Pablo Luis Kreckler por “haber avalado con su presencia los insultos de Milei al presidente de Brasil”.
Kreckler es un diplomático de carrera que se había desempeñado como embajador de la Argentina en Brasil entre el 2012 y el 2015. En 2016, en tanto, fue designado como embajador ante Alemania, hasta que en 2017 lo nombraron embajador en Suiza. En 2020 se desempeñó por un año como embajador en China. Dentro del mundo diplomático hay quienes opinan que “fue vergonzoso lo de Kreckler, haciéndole de chaperón a Milei como actual cónsul en San Pablo. Su presencia oficial y celebración de los insultos al presidente brasileño marcan el grave deterioro de la diplomacia argentina”. Sin embargo, otros analizan que, como Raimondi no tendría un buen vínculo con Kreckler, puede tener la intención, ante la escalada del conflicto diplomático, de “entregar como chivo expiatorio” al cónsul en San Pablo.
El canciller brasileño denunció en declaraciones con medios locales, que Milei “vino en un viaje privado a Brasil para participar de un evento partidista”, y que el contenido de sus declaraciones “fue agresivo y caracteriza una intromisión en temas internos”. Con dureza, el ministro de Hacienda de Brasil, Darío Durigan, también se refirió al tema. Puntualizó: “el payaso del presidente de Argentina vino a Brasil y habló de Brasil, cuando el riesgo país, la deuda pública y la inflación de Argentina son mucho mayores”.
Una vez que Bitelli llegó a Brasilia, lo primero que hizo fue ir a ver al Canciller. Fuentes de Itamaraty indicaron que el encuentro duró 40 minutos y que ese tiempo “permitió realizar una evaluación inicial del estado de las relaciones bilaterales”. Sin embargo, aclararon que el ministro y el embajador volverán a conversar tras el regreso de Vieira de Lima, ciudad a la que partió el mismo lunes porque representará al presidente Lula en la investidura de Keiko Fujimori como presidenta del Perú.
Es decir, Milei y Lula no se verán la cara en la asunción de Fujimori en Lima. Desde el gobierno argentino anunciaron que, previo al acto de asunción, Milei sostendrá una reunión bilateral con Fujimori. El mandatario argentino tiene la orden de liderar un nuevo bloque regional de ultraderecha bajo el mando de Estados Unidos y podría utilizar la asunción de la nueva presidenta peruana para mostrar esa foto al mundo.
Desde Brasil tienen en claro el vínculo de subordinación que Milei tiene con los Estados Unidos y, sobre todo, con el secretario de Estado Marco Rubio. En esa línea, entienden el rol que Milei quiere jugar en las elecciones presidenciales de Brasil, que se desarrollarán el 4 de octubre.
Si bien desde el país vecino no están analizando un escenario de ruptura de relaciones diplomáticas con la Argentina, habrá que esperar el devenir de los acontecimientos y la actitud que tome Milei en los próximos días para poder sacar conclusiones.
Después de su visita a Perú, donde buscará mostrarse como el líder regional de la derecha al servicio de Estados Unidos, Milei volverá a Buenos Aires. El próximo 7 de agosto se volverá a subir a un avión para asistir a la ceremonia de asunción Abelardo De la Espriella en Colombia.
Proyectos de repudio en el Congreso
Diputados de distintos espacios políticos presentaron en el Congreso proyectos de declaración con el objetivo de repudiar los dichos de Milei y despegarse de las declaraciones del mandatario.
El excanciller y diputado de UxP, Jorge Taiana, presentó un texto en el que cuestionó las palabras del mandatario y sumó “el rechazo a la presencia y participación del Canciller Pablo Quirno y del Cónsul en San Pablo, Luis María Kreckler, en un acto de carácter estrictamente político-partidario en el extranjero, apartándose de las obligaciones constitucionales y legales que rigen el Servicio Exterior de la Nación”.
Además, advirtió que el comportamiento del Presidente “pone en riesgo los lazos históricos de hermandad y cooperación estratégica entre ambas naciones”. En esa línea, Taiana remarcó que “las expresiones del Presidente dirigidas contra da Silva y contra el Ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, resultan inadmisibles por constituir una injerencia en los asuntos internos de un Estado soberano”.
A él se sumó el diputado Esteban Paulón, del partido Socialista, con otro proyecto de resolución en el que, además del repudio, expresó “su solidaridad y desagravio al pueblo brasileño y a sus instituciones democráticas, reafirmando que las expresiones y conductas del Presidente no representan al pueblo argentino”.
Más allá de rechazar “la utilización de la investidura presidencial y de los recursos del Estado argentino para la participación en actividades de carácter político-partidario y electoral”, Paulón solicitó al Poder Ejecutivo la urgente concurrencia del Ministro Quirno ante la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto de Diputados, a fin de brindar explicaciones.









