A pesar de la política de ajuste, la inflación encadenó un noveno consecutivo sin ir a la baja. El dato de febrero fue 2,9%, con Vivienda y Servicios del hogar y Alimentos a la cabeza de los aumentos. Pero los incrementos no se dieron de la misma manera en todo el país.
El Noroeste (Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero) y la región de Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) sufrieron incrementos de 3,5% y 3,4% respectivamente, medio punto porcentual por encima de la media nacional.
La comida, la vivienda y los servicios se encarecen en el NOA
En las regiones más pobres del país como el Noroeste (NOA), los hogares destinan casi todos sus ingresos a la comida y a la vivienda, sin margen para consumir otro tipo de bienes denominados secundarios. Es por eso que allí el INDEC pondera más este tipo de bienes y servicios a la hora de calcular la inflación.
Los alimentos aumentaron 4,3% en el NOA, muy por encima del 3,1% del Gran Buenos Aires. Si bien en el Noreste (NEA) —que comparte las características antes mencionadas— el incremento fue peor (4,7%), la diferencia es que en el Noroeste la Vivienda y los servicios subieron en promedio 9,2%. Lo hicieron de la mano de un aumento mensual de la luz por encima del 11% ante la quita de subsidios.
“En la región los costos logísticos son más altos. Los bienes que se consumen en Salta, por ejemplo, vienen de la Región Pampeana o del AMBA, entonces eso encarece los precios finales”, explica Valeria Muñoz, economista salteña, en diálogo con Página|12.
La profesional del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Salta agrega que “las economías regionales tienen mercados más concentrados, donde las empresas trasladan los aumentos a los consumidores con mayor facilidad”.
Las verduras subieron 6,3% y las carnes 6,2%. “Por el precio de la carne vacuna, la gente empezó a consumir más pollo. Pero por la imposibilidad de producir más ante el aumento de la demanda, el precio del pollo también empezó a aumentar mucho”, advierte Muñoz.
Justamente el pollo subió en torno al 9% en el NOA, muy por arriba del promedio de la carne. A nivel nacional se come pollo y cerdo a niveles récord, mientras que en estos dos años las carnes rojas tienen el peor consumo desde 1920.
Por otro lado se dio un incremento del Transporte público en el orden del 8,8%, ya que en enero hubo aumentos en el boleto de colectivo. Pero esa tendencia continúa. Este mes ya se confirmó la suba del mínimo en la capital jujeña hasta los $1274 y Muñoz alerta que “en Salta ya se hicieron audiencias públicas para llevar el mínimo de $1150 a $1486″.
El extraño caso de Mendoza y Cuyo y la comparación con la Ciudad de Buenos Aires
La inflación de Mendoza medida por el organismo de estadísticas local fue del 2,5% en febrero, pero el INDEC dio 3,4% en la región de Cuyo, de la que Mendoza es la provincia más importante. “Hay una cuestión de componentes estacionales, por ejemplo con las verduras y frutas que no son de estación, y eso impacta más fuerte”, asegura Nicolás Aroma, director del Centro de Economía y Finanzas Mendoza (CEFIM).
En Cuyo los alimentos aumentaron 4,5%, con la carne en el orden del 6,2%, pero las verduras lo hicieron al 8,8%, por lejos más que en cualquier otro lugar del país. El contador y especialista en finanzas públicas explica que la inflación provincial es más baja que la que mide el INDEC por la caída de los precios estacionales del turismo, que tienen mucho más peso en el cálculo del organismo local que para el nacional.
Sucede que febrero no es temporada alta como enero. Algo similar pasó en la Ciudad de Buenos Aires (inflación de 2,6%) con los precios de los boletos de avión, que cayeron 32,5% y empujaron hacia abajo el promedio. En Cuyo también se registró una gran suba en Vivienda y servicios, de casi 11%, motorizado por la luz que subió 16,7%.
Tras un año electoral donde no las tocó mucho, el Gobierno encaró una quita de subsidios a la luz y el gas para 2026. “Si comparamos estos dos años con el promedio de los 8 anteriores, desde 2023 a la fecha Mendoza perdió 700 millones de dólares de coparticipación y recaudación por la baja de la actividad”, alerta Aroma.
El especialista asegura que es por eso que, más allá de la quita de subvenciones de Nación, las Provincias tampoco pueden mantener sus propios subsidios. “Hace unos años las provincias eran todas superavitarias, el ajuste las hizo ser deficitarias”, sentencia.









