Los candidatos de Milei para la Cámara Federal pasaron por el Senado sin complicaciones

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Un trámite de lo más amable. Así podrían describir Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi su paso por la comisión de Acuerdos del Senado, donde fueron a defender sus pliegos para la estratégica Cámara Federal porteña, que revisa todas las investigaciones que interesan al poder. Ambos jueces son los elegidos por Javier Milei para iniciar su desembarco en los tribunales de Comodoro Py.

Casi tres horas después de iniciada la audiencia, cerca de las 14, llegó el turno para que Yadarola y Bertuzzi se sentaran junto al senador Juan Carlos Pagotto, presidente de la comisión de Acuerdos, para exponer sus antecedentes para integrarse a la Cámara Federal. Lo hicieron sin sobresaltos, sin preguntas incómodas y ante la mirada de legisladores aliados.

Bertuzzi fue el primero en hablar. Se presentó contando que tenía 56 años, dos hijos y que vivía en Temperley –desde siempre–. Hijo de un comerciante y de una ama de casa, estudió en la Universidad Católica Argentina (UCA) y se convirtió en el primer universitario de la familia –un tema que no genera especial empatía en las huestes del oficialismo que desfinancian las casas de altos estudios–.

Bertuzzi es un nacido y criado en el fuero penal federal de la Capital Federal, lo que hoy se conoce como Comodoro Py. En 1990 ingresó al Juzgado Federal 3 y después pegó el salto al Juzgado Federal 12. Tras la llegada de Sergio Torres a ese juzgado, Bertuzzi pasó a la Procuración General de la Nación: fue secretario de una fiscalía de juicio, donde trabajó codo a codo con Alberto Nisman.

En 2008, fue designado juez en el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata, donde no tardó en rivalizar con Carlos Rozanski. Menos de dos años después, ya estaba de regreso en Retiro. Había conseguido que lo trasladaran al TOF 4, donde compartió el trabajo con Leopoldo Bruglia. Ambos después fueron trasladados por Mauricio Macri a la Cámara Federal porteña.

Durante su exposición, Bertuzzi destacó que llevaba casi ocho años “cumpliendo funciones” en la Sala I de la Cámara, lo que a su entender le dio un conocimiento directo de lo que sucede en ese tribunal. “Son 37 años en el Poder Judicial, en la justicia federal”, remarcó.

Yadarola también comenzó narrando sus orígenes en la Justicia: dijo que arrancó a los 18 años en el Poder Judicial gracias a una convocatoria que le compartió una compañera de estudios. “Yo no tenía familiares en el Poder Judicial”, deslizó.

Estuvo seis años en la justicia de instrucción y luego pasó una temporada en un juzgado de garantías de Quilmes. En 2004, desembarcó en Comodoro Py en el juzgado federal de Torres, donde quedó como secretario a cargo de la megacausa por los crímenes cometidos en el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

Yadarola dijo que la experiencia de investigar crímenes contra la humanidad cambió el funcionamiento de los tribunales y también destacó la “trascendencia institucional” que significaría para él ocupar una silla en la Cámara Federal porteña, que fue el tribunal que juzgó a las tres primeras juntas militares. De su cargo actual, como juez en lo penal económico, mencionó la coordinación con otros países para la investigación de crímenes complejos.

Las preguntas fueron todas amables. Maximiliano Abad, de la Unión Cívica Radical, le preguntó a Bertuzzi acerca de la innovación tecnológica para el proceso de justicia. El juez habló de los cambios que se introdujeron durante la pandemia y sostuvo que habían llegado para quedarse.

Bartolomé Abdala, de La Libertad Avanza (LLA), quiso interrogar a Yadarola acerca de la criminalidad por nuevos medios, pero terminó enredándose y preguntándole por su “empírica”. Yadarola puso un ejemplo incómodo para el mundo libertario: el uso de criptomonedas para delinquir –un tema que crispa los nervios del Presidente desde que estalló el escándalo $LIBRA–.

Guillermo Andrada (Convicción Federal) le consultó a Bertuzzi sobre la posibilidad de incorporar el año próximo el sistema acusatorio en Comodoro Py. “Si estamos en condiciones, yo creo que sí”, replicó el juez. Explicó que, a su entender, el fuero no está desbordado de causas y que ésta es la “situación ideal” para llevar adelante una reforma.

Patricia Bullrich, la jefa del bloque de LLA en el Senado, observaba la escena con satisfacción. A Yadarola no le dirigió ninguna pregunta. A Bertuzzi, en cambio, lo felicitó por haber acatado el fallo que la Corte Suprema firmó en 2020 en el que decía que los traslados no eran permanentes y que la única forma de acceder a un cargo era a través de un concurso. La senadora celebró que haya concursado porque es “importante para la institucionalidad del país”.

La mención de Bullrich fue un dardo envenenado hacia Bruglia, quien, a diferencia de Bertuzzi, optó por no concursar su silla en la Cámara Federal y llevar el reclamo ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La administración mileísta, por ahora, guarda silencio frente al tema ante el organismo regional. Bruglia podría hacer una nueva presentación en los próximos días.

El kirchnerismo, que en el Consejo de la Magistratura votó en contra de las ternas que integraban Yadarola y Bertuzzi, estuvo ausente en la Comisión de Acuerdos. Fuentes del bloque explicaron que el faltazo obedecía a una estrategia judicial: la bancada impugnó en los tribunales la conformación de la comisión.

Si Yadarola o Bertuzzi esperaban un mal trago como el que tomó Víctor Pesino –el camarista que votó a favor de la reforma laboral o la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica–, ellos salieron airosos sin que los interrogaran sobre sus conexiones con el macrismo o por la escapada a Lago Escondido.

En el Gobierno buscan que los pliegos se aprueben la semana que viene o, a más tardar, la otra para que Yadarola y Bertuzzi juren pronto como jueces titulares en la Cámara Federal porteña.

El tribunal está integrado por dos salas: la I y la II. De conseguir el aval del Senado, Bertuzzi y Yadarola estarán en la Sala I junto con Mariano Llorens, cuyo nombre suena como uno de los potenciales candidatos a la Corte Suprema.

La Sala II está integrada por Roberto Boico y Eduardo Farah. El 18 de julio, cumplió 75 años su tercer integrante, Martín Irurzun, quien desde entonces no concurre a los tribunales de Comodoro Py.

El Gobierno no quiso promover que Irurzun consiguiera un aval del Senado para permanecer en la judicatura después de la edad límite que establece la Constitución. Él lo judicializó. El tema está a estudio de la Corte Suprema –que podría hacer algún tipo de pronunciamiento durante el acuerdo del jueves, estimaban en el Gobierno y en los tribunales de Comodoro Py–.

Este miércoles, la Comisión de Selección del Consejo de la Magistratura le asestó un nuevo golpe a las esperanzas de Irurzun al decidir avanzar con el concurso para cubrir su vacante, tal como había pedido el Ministerio de Justicia.

Si Milei logra que se aprueben los pliegos de Yadarola y Bertuzzi y que la Corte confirme la salida de Irurzun, podrá sentirse victorioso: habrá renovado la mitad de un tribunal que debe revisar los expedientes más explosivos que están en trámite, como $LIBRA, los negociados en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDis) o la situación patrimonial del exjefe de Gabinete Manuel Adorni.